Autora del mes: Nieves Hidalgo

Autora del mes: Nieves Hidalgo

sábado, 13 de mayo de 2017

ENTREVISTA RITA MORRIGAN


¡Ya llegó uno de los momentos más importantes del mes! Por fin tendremos en exclusiva y solo para nosotros un poco de una autora que nos ha conquistado a cada obra que leemos, que sabe como conquistar y que su corazón sencillo y su sonrisa sincera nos hablan de su naturaleza romántica y bondadosa que además se ve reflejada en sus libros.

Os invito a volar conmigo y a encontrarnos en un café muy especial, ahí la
encontraremos en una mesa donde nos espera entre notas y personajes
entrañables, ella es Rita Morrigan.


Hola Rita, sabemos que tienes una agenda muy apretada y te agradecemos mucho que nos hayas abierto las puertas de tu casa. Si alguna de nuestras preguntas te incomoda, siéntete libre de pasarla por alto y disculparnos.

R.M. ¡Muchísimas gracias por tus palabras y por invitarme de nuevo a esta casa de locas… del romance (risas)! Estoy encantada de pasarme por aquí, porque siempre me tratáis de maravilla. Os estoy muy agradecida por el trabajo y el tiempo que me dedicáis.  

Aclarados estos puntos y agradeciéndote tu presencia en este pequeño rincón nuestro del ciberespacio, comenzamos (con tu permiso) la entrevista.

LR. Rita, antes de comenzar directamente friéndote a preguntas sobre tu obra, cuéntanos algo más sobre ti. Para aquellas que no te conozcan. ¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿De dónde eres? ¿Cómo surgió la idea de tus pseudónimos? ¿Tienen algún significado especial?

R.M. Mi nombre es Lucía Sánchez Meitín, y soy de Vilachá, una aldea muy pequeñita del norte de Galicia. Siempre cuento esto, pero es que me encanta presumir de aldea (risas): somos unas cuarenta casitas al borde de un acantilado, las cuales se construyeron muy juntas para abrigarse del frío viento del norte, que aquí sopla casi todos los días del año.
Mi pseudónimo es muy significativo para mí porque mi abuela se llamaba Rita. Me crié con ella y teníamos una relación muy especial (algunas veces, después de morir mi abuelo, dormíamos juntas, y las dos nos quedábamos despiertas hasta las tantas hablando de la vida, de los problemas de las mujeres, de amores pasados y cercanos. Su voz, llena de sentido común, me arrullaba hasta que me dormía y me hacía soñar cosas bonitas). Murió en marzo del 2009 y poco después comencé mi primera novela. En ella aparecía una mujer hermosa que no podía caminar y olía a lavanda, como mi abuela. Por todo eso, cuando ahora las lectoras me llaman Rita, siento una alegría inmensa; es como si ella me acompañara en esta aventura que comenzó el día que la perdí, como un ejercicio de evasión, y que se ha convertido en algo muy gratificante para mí. Morrigan era la diosa de la guerra en el mundo de los celtas, del que provengo. Uní el nombre de mi abuela al de una guerrera, y me pareció el mejor atuendo para mi viaje por las letras.

L.R. Respecto a tus gustos personales, imaginamos que a través de los libros y de determinados personajes, en muchas ocasiones podemos ver a la mujer que se oculta tras el pseudónimo y su obra. Pero así entre nosotras, ¿cuál es tu color favorito? ¿Sueles inspirarte con algún tipo de música específica? ¿Se podría decir que hay algún grupo concreto o solista que de alguna forma haya influido o interferido con tu espíritu creador?

R.M. Mis colores favoritos son el verde y el azul, supongo que porque me recuerdan al mar y al verde de mi tierra. Escucho todo tipo de música; desde el último éxito de Ricky Martín, hasta cualquier ópera de Puccini. Así que te puedo decir que hay muchos grupos que han influido en mi espíritu creador. La música en general me gusta.

L.R. ¿Cómo te describirías a ti misma? ¿Qué tres virtudes y qué tres defectos crees que te definen?

R.M. Comenzaré por los defectos, porque prefiero dejar lo bueno para el final
(risas). Soy poco paciente, lo confieso. Cuando tengo un trabajo entre manos me gusta terminarlo y, si no hay gente con la que charlar, no llevo nada bien el tiempo de espera en ningún sitio. El concepto de «sala de espera» me da urticaria. Aunque reconozco que si hay alguien más en la sala enseguida entablo conversación y la cosa mejora bastante. Otro defecto que tengo es que creo que me exijo demasiado. Esto es porque pienso que la mejor forma de influir en la actitud de los demás es dando ejemplo, y algunas veces me impongo objetivos muy laboriosos que, unidos a mi falta de paciencia, me hacen gruñir, jurar en arameo, y hasta aullarle a la luna llena (risas). Y otro defecto que tengo es que no controlo el tiempo; el concepto de los minutos y segundos son un misterio para mí. Llevo el ritmo de la aldea, y me lo tomo todo con calma. Por eso uso un reloj enorme, porque me es difícil llegar a la hora a cualquier sitio, y la puntualidad es algo que me auto-exijo (por aquello de dar ejemplo). Algunas veces, os lo prometo, soy como el conejo de Alicia (risas).
Por otro lado, y pese a leer el periódico todos los días, me gusta la gente y tengo mucha fe en el ser humano. Creo que la capacidad de diálogo es una de nuestras mejores virtudes y lo practico a diario, durante muchas horas, con una sola persona o con muchas a la vez: en el trabajo, en mi aldea, en mi casa… y hasta en una sala de espera (risas). Creo que de todo el mundo se puede aprender algo, y por eso hay que escuchar con atención. Uno de mis mantras es «vive y deja vivir», por lo que me defino como tolerante y es muy difícil sorprenderme y enfadarme. Uso la ironía para la gente que me disgusta, y lo único que me saca de mis casillas es la violencia contra los seres indefensos: ancianos, niños, animales. Reconozco que con esto me sale una vena irracional y peligrosa que no me gusta para nada. Valoro el dinero en su exacta medida y trato de repartirlo en causas que considero justas. No como carne por elección personal, aunque respeto mucho a los que sí lo hacen, y no me gusta explicar los motivos de mi vegetarianismo cada vez que tengo que comer fuera de casa. Bueno, no sé si todas estas cosas son virtudes, aunque a mí me ayudan bastante a vivir.  
  
L.R. Una de las cosas que siempre nos ha llamado la atención de los escritores y que nos pica la curiosidad (admitámoslo, somos cotillas al máximo), es conocer la formación que poseen los autores que tanto nos enamoran. ¿Podrías contarnos algo sobre esto? ¿Qué estudiaste? ¿Dónde te formaste? ¿Has hecho cursos específicos para escritores o todo es talento natural y trabajo?

R.M. Pues me licencié en sociología en la universidad de A Coruña, y realicé un master sobre conducta sexual y psicología humana tras licenciarme. Después me centré en la antropología de Galicia y publiqué tres trabajos etnográficos, de los cuales estoy muy orgullosa. Reconozco que estos trabajos me ayudaron mucho cuando decidí sentarme a escribir ficción; a la hora de organizar el trabajo de documentación y a expresarme de una forma clara y sencilla, para hacerlo ameno para cualquier lector, aunque este no tuviera ninguna noción de antropología. Otra cosa que me ayudó mucho a desarrollar las tramas e improvisar fue la tendencia a entretenernos con historias orales que tenemos en las aldeas, (donde antes no había libros porque la gente no sabía leer, y los que sí sabían no podían permitírselos). El resto, creo que únicamente se debe a que me gusta leer.

L.R. Hablando sobre tu trabajo  de escritora, imaginamos que un libro no se escribe en un momento, sin embargo tú eres una autora especialmente prolífica. Tus obras nos sorprenden y emocionan pero ¿Cuál es el proceso que sigues para crear estas joyas de la literatura romántica? ¿Qué proceso mental/físico o extrasensorial tiene lugar para que des a luz a tu obra?

R.M. Comencé mi primera novela en un momento malo de mi vida como una forma de evadirme de la realidad. La historia os gustó y las demás vinieron gracias a todas vosotras, las lectoras y lectores que me animasteis a escribir más. Reconozco que es un trabajo duro que me hace restarle horas al sueño y también a mi familia, aunque también es muy gratificante cuando personas a las que no conozco me escriben para decirme lo mucho que significa para ellas haber leído alguna de mis obras. Pienso que en el fondo, mis historias son una evasión para muchas de vosotras, una forma de pasar un rato entretenido con un esperado y merecido final feliz; al igual que mi primera novela lo fue para mí. Por eso, los comentarios de los lectores son la gasolina de los escritores. En siete años he publicado seis novelas, he tratado de escribir una por año, aunque, debido a mi trabajo y a mi otra faceta de investigadora, tuve que hacer un pequeño descanso en la romántica para dar vida a mi tercera memoria etnográfica entre 2012 y 2013.
Por lo demás, las historias suelen aparecer de cualquier forma (incluso en un sueño), algunas se van, se evaporan, pero otras se quedan y persisten hasta que me obligan a sentarme frente al ordenador y darles forma.  

L.R. Trasladémonos ahora a un día en la vida de Rita Morrigan ¿Cómo es? ¿A qué hora del día sueles ponerte escribir? ¿Cuántas horas de duro trabajo supone un día cualquiera? ¿Dedicas todo ese tiempo a escribir o sueles alternarlo con investigación y algún otro asunto? ¿Qué elementos de tu vida, de tu alrededor (tangibles o no), suelen servirte de inspiración o cortarla de raíz?

R.M. Voy tres días a la semana a la oficina (trabajo en el departamento de Servicios Sociales de mi Ayuntamiento), por lo que estos días madrugo bastante y casi no tengo tiempo para escribir, porque después de salir del trabajo me dedico a estar con mi gente. Doy largos paseos con mis vecinos, hago mil recados o quedo con alguna de mis amigas a tomarme un café… Al llegar la noche, cuando la casa y la aldea duermen, aprovecho para escribir. Todo está muy tranquilo y nada me distrae, con lo que las horas suelen cundirme mucho. En verano (y algunas veces también en invierno) abro la ventana y escucho al mar susurrarme ideas contra el acantilado, mientras observo la luz de mi querido faro, que me ilumina en los dilemas de ciertas tramas (risas). Ese es mi momento: la madrugada. Me quedo hasta altas horas porque al día siguiente no me toca oficina. Los elementos de mi vida que más me inspiran están en mi aldea, en la naturaleza, en el mar, mi faro, escuchar a mis vecinos, a mi familia… las cosas sencillas que para mí son las más valiosas del mundo. Apreciar una buena charla de camino al faro en un radiante día, en el que tal vez sople una refrescante brisa que me revuelve el pelo, es el nirvana para mí (risas).

L. R. Viajemos al pasado por un momento, a esa primera vez (que tú recuerdes) con un libro entre tus manos. ¿Qué edad tenías, qué libro era y de qué forma te marcó? ¿Recuerdas quién te lo dio? ¿A quién echarías la culpa de tu afición a la lectura y la escritura?

R.M. En mi casa siempre hubo muchos libros porque a mi padre le gusta mucho leer. Sin embargo, mi amor por las historias creo que viene de mi abuela. Mi abuela me contaba muchos cuentos. Un día le pregunté a mi padre
qué eran aquellas cosas con las que él pasaba tantas horas y él trató de explicarme la magia de los libros diciéndome que en ellos se guardaban las historias, como aquellas que me contaba mi abuela. Fue entonces cuando quise aprender el código para descifrarlas. Así, mi padre me enseñó a leer cuando tenía tres años, uno antes de comenzar el colegio. Creo que es él el culpable de mi afición por la lectura. 

L.R. Como románticas empedernidas que somos, hay ciertas preguntas que no podemos evitar y esta es una de ellas: ¿Cómo es para ti el hombre ideal? ¿De qué forma esperarías que te conquistaran? ¿Eres una mujer que disfrute de flores y bombones o prefieres algo menos convencional? ¿Alguna película/libro favoritos (léase: Disney, cuentos de hadas, ranas que se transforman...) que hayan influido en tu forma de ver el amor y en lo que esperas de él? Y lo más importante de todo... ¿Lo has encontrado ya? ¿Tiene hermanos? (jajajaja)

R.M. Pues yo creo que a mí me conquista la amabilidad. La gente que sonríe con facilidad, que cede el asiento del autobús a un anciano, que se acerca a alguien perdido a ofrecerle ayuda, esa gente me llega al corazón muy rápido. Me gustan las flores, mucho; aunque más en el campo que en un jarrón. Los bombones (el chocolate en general) son un placer divino que yo misma me proporciono (risas). Nadie me ha conquistado jamás con regalos de ningún tipo. Ya te digo, lo mío con el amor suele pasar tras un largo proceso de observación. Los detalles de la personalidad de alguien salen en las circunstancias del día a día. Tampoco nos vamos a engañar, tengo ojos en la cara y estoy influenciada por los mismos cánones de belleza que el resto de la sociedad, sé lo que es un hombre guapo, aunque reconozco que los músculos no me sirven para nada más que dos segundos de recreo visual. Me gustan las personas íntegras, leales, humildes, que predican con el ejemplo, y que posean un desarrollado sentido del humor. En cuanto a películas que me hayan influido, hay una que en estos momentos me viene como anillo al dedo por lo actual que está, y es La Bella y la Bestia. En eso de que no hay de dejarse llevar por la apariencia y que la belleza está en el interior. De hecho, creo que siempre que me he enamorado, la persona en cuestión nunca me llamó la atención a primera vista, aunque después terminé loca de amor (risas).
Por lo que se refiere al estado de mi corazoncito en la actualidad, te diré que he encontrado a alguien pragmático y racional hasta el fastidio, inteligente, leal, íntegro, cabezota, sarcástico, que me hace reír todos los días, y de quien tardé en percatarme de lo alto que era, de que tenía los ojos verdes, y una sonrisa magnífica. Y sí, tiene una hermana, pero ya tiene pareja, lo siento (risas).    

L.R. Imaginamos que, como escritora de romance, en primer lugar y antes de decantarte por este género, fuiste ávida lectora de autoras ya consagradas. Dinos ¿alguna autora o libro te marcó de forma especial, haciéndote decidir escribir novela romántica y no novela negra, fantástica o histórica (o cualquier otro género)? ¿Qué libro es para ti, a día de hoy, tu principal referente (ese que no puedes parar de leer)? ¿Hay algún género literario en especial que seas incapaz de leer o rechaces de antemano? ¿Y en novela romántica, algún subgénero que digas "esto no es para mí"?

R.M. Sacando a los clásicos, una novela que a mí me gustó mucho, que contiene una gran historia de amor pese a no estar catalogada como romántica es Hija de la fortuna de Isabel Allende. Otra novela que me gustó mucho, y que fue la primera que leí de Lisa Kleypas es Donde empiezan los sueños. Son dos novelas que me encantan, y que he releído un montón de veces.
Hay poquísimos libros que no he terminado. Uno es It de Stephen King. Cada vez que cogía el libro comenzaba a ponérseme un mal cuerpo que para qué. Supongo que además de las descripciones meticulosas de los asesinatos que suele hacer el escritor, se unió mi miedo irracional por los payasos, y me fue imposible terminarlo. Lo tengo en la estantería, a la espera de una nueva oportunidad…  
En novela romántica me cuesta leer la novela erótica. Sin una historia fuerte, e incluso con ella, no me gusta cuando se abusa de esta parte de la relación entre los protagonistas. Me gusta que exista, pero odio pasarme leyendo infinidad de páginas en las que solo se me describen distintas posturas sexuales.
  

L. R. Antes de decidir publicar tu primer "libro (y permítenos que lo llamemos así) de verdad" ¿hay algún secreto oscuro en el pasado de Rita Morrigan? ¿Escribiste algún artículo para alguna revista, alguna redacción ganadora en el colegio, un cuento... cualquier cosa? ¿Nos hablarías un poco de ello?

R.M.¿Pasado oscuro, dices? Mmm, déjame pensar… No, yo creo que no (risas). Me gusta leer y eso, en algún momento, te lleva a escribir. Supongo que todos los lectores tenemos historias en la cabeza: esa historia que nos gustaría leer. Lo que ocurre es que algunos nos lanzamos a la aventura de intentar darles vida. Escribí algunas historias para mis amigas hace tiempo, en las que ellas eran las protagonistas. Lo hice en gallego, pero las traduje para poder colgarlas en mi blog (ritamorrigan.blogspot.com). Todas están ahí y podéis leerlas de forma completamente gratuita. Así mismo, ahí también voy dejando de vez en cuando relatos largos, artículos, o cosillas que me ocurren, o que me gustaría que me ocurrieran.
Por otro lado, escribí algunos artículos para el diario La Voz de Galicia, como socióloga, los cuales voy compartiendo también a través de mis redes sociales.  

L. R. ¿Cuál fue tu primera novela y cómo surgió la idea? ¿Cuánto tardaste en terminarla? ¿Qué personaje resultó más irreverente y te dio más dolores de cabeza? ¿Cuál es tu escena preferida? ¿Recuerdas el momento en que la escribiste o fue producto de un intervalo de "éxtasis de escritor"? ¿En qué momento decides compartir esta con el mundo? ¿Qué personaje te marcó de forma más especial? ¿Cuál fue el que más problema te supuso?

R.M. Mi primera novela fue Dulce Camino Espinoso, que se publicó en diciembre de 2010. Como ya te dije, mi excusa para sentarme a escribirlo fue un mal momento. Después de morir mi abuela me quedé en paro. Así que
imagínate el panorama: estaba muy triste, con la sensibilidad a flor de piel, y tenía mucho tiempo libre, lo que constituye un buen caldo de cultivo para que surja la inspiración. El personaje que más se me desbocaba era Mary Luton, una mujer impedida que, sin embargo, trataba de comerse la vida a grandes bocados. Una de mis partes favoritas de este libro, y que precisamente da pie al título, es cuando el vestido de Mary se enreda en una zarza y un hombre en el que ya se había fijado acude en su ayuda. Creo que esta escena, al igual que todo el libro, como te decía, fue fruto de unos enormes deseos de evasión y la necesidad de un sanador final feliz.
   
L. R.. ¿Cómo se siente una al recibir la noticia de que tu hijo abandona el nido y nada más y nada menos que de mano de Vergara? ¿Qué fue lo primero que pensaste? (cuando nos enteramos lo primero que comentamos fue "ya era hora").

R.M. Bueno, en primer lugar debo daros las gracias por la confianza depositada en mí. Corazones en el café es una historia muy especial, y no solo porque le concedieran el premio Vergara, sino porque eso ha significado la posibilidad de llegar a más personas. Algo que creo que está ocurriendo, ya que sois muchas y muchos los que os ponéis en contacto conmigo para contarme las sensaciones que la novela os está dejando. Hay mucha gente que me está descubriendo gracias a esta historia y eso me da una gran satisfacción.

L.R. Te hemos visto pululando del presente al pasado, creando historias que nos marcan, ilusionan y enamoran. ¿Cómo es que decides jugar con el tiempo? ¿En qué época te quedarías para seguir creando más maravillas de la romántica?

R.M. Debe ser que como no puedo controlar el tiempo, he decidido jugar con él (risas). Bromas aparte, me gusta moverme en historias del pasado, en
donde la sociedad estaba regida por unas normas que me permiten crear situaciones que hoy en día estarían desfasadas o fuera de lugar, pero que, sin embargo, pueden ser muy emocionantes y entrañables. No obstante, también me gusta meterme en la piel de protagonistas actuales con las que me siento plenamente identificada. En estas ocasiones, el tiempo que me lleva documentarme (varios meses en caso de una novela histórica) también se acorta, lo que me permite avanzar en mi trabajo de una forma mucho más ligera.
  
L. R. ¿Sueles poner cara a tus personajes? ¿Actores o personas con las que te cruzas un día, que conoces... o todo nace de tu imaginación? ¿Cómo y de dónde salen estos hombres y mujeres que nos atrapan con sus vidas?

R.M. Pongo cara a mis personajes para describirlos, aunque no suelo basarme en actores o personas conocidas. Sin embargo, creo que las mujeres que protagonizan mis historias sí tienen algo en común conmigo: son independientes y no se quedan aguardando a que ningún hombre las rescate. Así mismo, la forma en la que entiendo el amor, como la pasión surgida del compañerismo y la amistad también está presente en casi todas mis obras. Tal vez por eso me gusta tanto cocinar mis romances a fuego lento (risas).

L. R. Te dejamos un momento con nuestros lectores para que les dejes unas líneas.

R.M. Mis queridos y queridas lectoras:
Infinitas gracias por lo bien que siempre me tratáis, y por el tiempo que os tomáis en escribirme para contarme lo que mis historias significan para vosotras. Escribir es un deporte solitario y en mis largas noches de trabajo me gusta saber que no estoy sola. Siento que me acompañáis y que mis
personajes, mis primeras miradas, mis mariposas en el estómago, el gran romance que solo es mío mientras lo tejo en mi ordenador, pronto será vuestro y le daréis vida. Mil gracias por cada comentario, por cada reseña, por cada gesto con el que me hacéis creer que sí, que vale la pena, y que el esfuerzo está sobradamente recompensado. Un abrazo enorme.  

Hasta aquí nuestras preguntas, Rita Morrigan. Te agradecemos muchísimo el tiempo que has dedicado a contestarnos, sabemos que eres una persona muy ocupada y esperamos (y deseamos con todas nuestras fuerzas) que todo el trabajo que tienes entre manos, te reporte el mayor éxito del mundo.

R.M.¡Muchísimas gracias por vuestro espacio y por vuestro trabajo! Me ha encantado la entrevista. Un beso y un abrazo gigante a todas mis «loquitas» del romance.  


Un abrazo de parte de Locas del Romance y ¡Hasta pronto!




8 comentarios:

  1. Hola!!
    Muy buena entrevista. Todavía no he leído mada de esta autora, a ver si en un futuro cercano puedo ponerle remedio
    Un besote

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  2. Hola! Aunque no he leído nada de la autora si que tengo alguno de sus libros anotados para hacerme con ellos, como por ejemplo el de Corazones en el café, que me lo han recomendado ya varias personas. Me ha gustado mucho conocer un poco más a la autora, me deja muy buenas vibraciones, que espero que se corroboren cuando la lea.
    Besos!

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  3. ¡Hola!

    Muy chula la entrevista :D Yo tampoco he leído nada de la autora pero desde luego que ahora me pica la curiosidad, sobre todo por eso de que todas sus novelas coinciden en una protagonista independiente y un amor que se cuece a fuego lento.

    ¡besos!

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  4. ¡Hola!
    No conocía a la autora, por lo tanto no he podido leer nada de ella, sin embargo me ha llamado bastante la atención así que lo mismo me animo a darle una oportunidad. Me ha encantado la entrevista siempre es un placer conocer nuevos autores.
    ¡Un abrazo!

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  5. Buenas!
    quiero leer a Rita desde hace tiempo, y después de ver la entrevista, tengo más ganas
    Un beso

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  6. ¡Hola!
    Tengo muchas ganas de estrenarme con esta autora, gracias por compartir la entrevista :)
    Besos.

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  7. Me encantó la entrevista, mil gracias por seguir con esta sección y dejarnos conocer más de otros autores *-*
    Un abrazo,
    Montse :D
    http://losmillibros.blogspot.mx
    http://365diasconmon.blogspot.com

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  8. Hola guapaaa!!!!
    Genial entrevista, me ha encantado conocer un poco más a mi paisana!!
    La verdad no he leído nada de ella pero le tengo ganas a algunos libros!!!
    Besitos guapa!

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